sábado, 7 de septiembre de 2013

Cuando cómo decir las cosas es más importante incluso que lo que estás diciendo....

Un hecho indiscutible es la globalización que está experimentando nuestro mundo hoy en día. Conocemos nueva gente con un simple click del ratón, tenemos posibilidad de viajar con poco dinero y conocer países en los que no habíamos estado e incluso podemos degustar la gastronomía de países lejanos yendo a comprar al supermercado. Esto nos pone en contacto con personas que antes era inimaginable mantener una conversación. 

Ya hace unos meses que tengo un nuevo trabajo, vivo en otra ciudad y conozco gente nueva. En un sólo día de trabajo puedo llegar a hablar con cerca de 30 personas distintas, en inglés, español y francés. Y sean del trabajo o personas fuera de él, me doy cuenta que la mayoría de las veces ya saben lo que les voy a contar... porque gracias a la globalización esa información también les ha llegado a ellos. 

Entonces empiezas a darte cuenta que el mensaje que quieres transmitir ya no es lo más importante sino que lo más importante es la forma en la que lo transmites. Los gestos, el tono de tu voz y la actitud son piezas fundamentales cuando quieres hacerte oír. Pensad que de un mismo tema ya hay muchas opiniones, cada cual con su parte de razón. Con tu entusiasmo o tu originalidad a la hora de decir las cosas seguramente destaques por encima de los demás aun cuando el contenido de tu mensaje puede que no sea el más acertado.


Los vídeos de este chico me los enseño un buen amigo. Son un ejemplo de originalidad al transmitir un mensaje. Si bien, el discurso también es muy bueno en mi opinión y al igual que Sir Ken Robinson invita una reforma educativa y laboral... Lo que he aprendido es que si tienes una opinión sobre cualquier tema, esté bien o mal argumentada, podrás convencer si por lo menos pones entusiasmo a la hora de transmitirla.

¡¡Gracias Boskin!! Mucho animo en tu nuevo trabajo, ¡Vas a triunfar!




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